Metodología de análisis
El análisis transformó los planes de gobierno en un modelo comparativo y visualizable de propuestas programáticas. Para ello, los programas se organizaron en capítulos temáticos comparables —como seguridad, energía, economía, educación o cultura— con el fin de identificar cómo cada candidatura entiende el Estado, el territorio, el desarrollo y la ciudadanía.
Para cada capítulo se construyeron dos ejes conceptuales que permitieron ubicar las propuestas dentro de tensiones estructurales, como control y prevención, centralización y participación, o mercado y soberanía estatal. Sobre esos ejes se posicionaron tanto los candidatos como los actores relevantes de cada ecosistema.
Posteriormente se definieron variables ponderadas en escala de 0 a 10 para medir dimensiones específicas de cada capítulo. Estas variables permitieron construir indicadores de impacto y riesgo, entendidos como el nivel estimado de transformación y el potencial de tensión, controversia o dificultad de implementación.
El modelo incorporó actores institucionales, sociales, económicos, territoriales e internacionales. Para cada actor se evaluó su posición dentro del modelo propuesto por cada candidatura, su nivel de impacto, riesgo y el tipo de relación que establece con la propuesta analizada.
Todas las evaluaciones fueron respaldadas con citas textuales de los planes de gobierno. Cuando un tema tenía baja densidad programática, se evitó realizar inferencias no explícitas y se señaló metodológicamente la insuficiencia de información.
Finalmente, la información se estructuró en archivos JSON estandarizados para alimentar un visualizador comparativo capaz de representar modelos de país, relaciones entre actores y diferencias estructurales entre candidaturas.